Pequeñas calles talladas en roca y casas encajadas entre piedras gigantes de granito. Es Monsanto, en la campiña portuguesa

 

Monsanto

 

Debido a restricciones en el área de construcción, la apariencia de Monsanto no ha cambiado en siglos y ha logrado conservar su encanto original.

Además, esta pequeña ciudad cuentan con algunos elementos típicos de la arquitectura portuguesa, como las casas y la iglesia construidas en estilo manuelino, y otros edificios influenciados por el Románico Medieval. Las estrechas y empinadas calles, sólo suficientemente anchas para caminar, nos llevan atravesando el pueblo hasta la cima de la montaña, pequeña pero escarpada, donde están las ruinas del Castillo Templario de Monsanto. Imponente fortaleza medieval del siglo XII que se levanta de manera irregular sobre la montaña. Dentro del castillo se encuentra la Igreja do Maria do Castelo.

Situado a 160 kilómetros de Salamanca, definitivamente vale la pena una visita.