Disney y Navidad, magia en ración doble. Frío, lluvia y días cortos. ¿Merece la pena?. Quizá sí, y más de lo que puedas imaginar. 

 

 

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Este año nos hemos portado bien. Papá Noel nos trajo el mejor regalo. Id, dijo, a visitar a mis amigos los Reye Magos, este año estarán en Disney.

No todo el mundo tiene la oportunidad de ir a Disney cuando quiere, pero para el que puede, elegir fecha es quizás más importante que elegir hotel o restaurantes. Todas tienen pros y contras, lo acertado es evaluarlos y decidir según nuestras preferencias.

Cuando cargamos la balanza, uno de los factores que más pesa es la afluencia. Evitamos julio y agosto porque aunque el clima y los horarios del parque son los mejores, eso lo saben también el resto de habitantes de Europa, pues parece que estén todos allí.. A veces la experiencia con el parque repleto es frustrante y se hace muy difícil disfrutar.

No habíamos estado en enero, sí en noviembre, y ambas fechas coinciden en que “tocamos Navidad”, a su comienzo o en su final. Bien cogidas, pueden ser temporada baja y podrás conseguir buenas ofertas. La sensación ha sido parecida, mágica por supuesto, con una no pequeña diferencia a favor de enero, la muy especial fiesta de reyes que Disney tiene reservada para españoles, sí, habéis leído bien; ¡¡ sólo para españoles !!.

Mediados de noviembre y principios de enero tienen la ventaja de estar ya/todavía en temporada navideña; el parque está precioso, y los niños franceses tienen cole, por lo que encontraremos días en que las colas serán pequeñas, y eso en Disney es, creedme, muy difícil.

Por contra, los parques cierran a las siete a diario (once en fin de semana, pero, ¡por supuesto! habrá más gente), y el clima nos obligará a ir muy abrigados. Hay más posibilidades de que llueva (aunque en agosto también lo hace), e incluso nieve, (tranquilos, en agosto no nieva). Eso sí, da gusto pasear por Disney con lluvia fina, bajo la semi-protección de los ponchos “Mickey”, con el parque casi vacío. Saca tu cámara porque estas fotos no se consiguen todos los días .....

Los días de lluvia también tienen su encanto. Es un Disney distinto, exclusivo y bello. En invierno se hace noche muy pronto y hace frío. Imprescindible gorros, bufandas y guantes, … como ir la nieve.
La Disney’s Christmas Parade es la cabalgata de la mañana. Exclusiva de Navidad. Podrás estar en primera fila sin dificultad.
El Village se ambienta a tope. Grandes arboles y luces acompañan a su particular mercado navideño donde podrás comprar rosquillas, chocolates, galletas, castañas, … además de artesanía navideña.
Star Wars incrementa su presencia en Disney con “La Academia Jedi”. Si quieres que tu hijo se enfrente a Darth Vader has de esperar una buena cola para inscribirlo, pero el resultado es excelente. La escenografía, de película. Prepara tu cámara.
La “Disney Magic on Parade”, la cabalgata de la tarde, no varía en Navidad. Pero en estas fechas podrás verla, también, en primera fila. No es fácil tener fotos sin “cabezas negras” entre tu cámara y los personajes.
La fiesta de reyes ha sido una gran sorpresa. Porque es exclusiva y gratuita para españoles alojados en hoteles del resort Disney. Y es cierto: una familia no española, delante de nosotros, no pudo entrar.
Pero también por lo demás. Diseñada como una “gala - merienda bufet”, animada por un elegante presntador español, los reyes aparecen con solemnidad y reciben a todos los niños que, puestos en fila, van subiendo a realizar sus peticiones. Al tiempo, un mago recorre las mesas asombrando a niños y adultos con sus trucos.
Fuera, en una sala contigua, cinco diferentes escenarios permiten que personajes como Mickey, Goofy, Remy o Elsa y Ana reciben a los pequeñajos para hacerse fotos o firmar autógrafos. Una guinda estupenda a este plan de doble magia, la de Disney y la de la Navidad.
El Dreams, el show de cierre, el espectáculo estrella de Disney, adapta sus contenidos por Navidad, aunque es básicamente el mismo que todo el año. Espectacular mires desde donde lo mires.
Más Navidad.
Personajes, figuras y adornos, tiendas y sus escaparates, el gran arbol de Main St. y mucho más.
Pero ante todo y sobre todo reina el castillo. Siempre bello y enigmático, en Navidad se supera.
Contemplarlo de noche, embriagado por la magia navideña, bien merece la pena un viaje.